NOVEDADES

AGADU Comunica

Con motivo de los hechos de pública notoriedad referidos al Proyecto de ley sobre Derecho de autor, – “Reproducción de obras intelectuales y artísticas” o “Ley de fotocopiado en su acepción común”,- a consideración del Poder Legislativo, cúmplenos informar:

a) Dicho Proyecto tuvo como objeto abordar la problemática del fotocopiado de libros para los estudiantes. Textualmente se señala en el Capítulo II de la Exposición de Motivos, Fundamento de la Reforma, que: “El espíritu de la modificación propuesta es facilitar el acceso de los estudiantes a los materiales de estudio”. Es en base a ello que se plantea la modificación del art. 45 de la ley de derechos de autor, de forma de actualizar el marco de las limitaciones y excepciones al derecho de autor en nuestro país.

b) El proyecto no sólo contiene disposiciones referidas a la preocupación de los estudiantes y sus materiales de estudio, archivos y bibliotecas sino que avanza en aspectos que nada tienen que ver con dicha problemática. Ejemplo de ello lo constituye la consagración de la denominada excepción de copia privada para uso personal (con carácter general) y la derogación de la disposición penal que multa las reproducciones sin fines de lucro.

c) Dicha Comisión en el marco de sus cometidos citó al Consejo de Derecho de Autor, como organismo encargado de la tutela de la ley de derechos de autor, a efectos de conocer su opinión sobre el Proyecto en cuestión. Al respecto el Consejo de Derecho de Autor presentó un proyecto alternativo, integral, ya elaborado tiempo atrás que para nada contemplaba la excepción de copia privada ni la derogación de la disposición penal.

d) Convencidos de que las opiniones vertidas por  el  Consejo de Derecho de Autor a la Comisión de Educación y Cultura, determinarían un estudio y análisis más profundo, y seguramente se producirían varias modificaciones en el texto, continuamos realizando contactos con varios de los Senadores intervinientes y finalmente solicitamos audiencia el día 11 de abril ppdo. ante dicha Comisión.

e) Para nuestra sorpresa y la de todos los sectores dedicados a la protección de los derechos de autor, el Proyecto continuó su camino siendo distribuido e incluido en la Sesión del día 13 de abril ppdo., dónde fuera aprobado por el Cuerpo. No obstante ello, varios de los Senadores intervinientes fueron conscientes de que debían modificarse varias disposiciones del proyecto dado las consecuencias negativas que provoca para los autores y para la producción nacional de contenidos creativos.

f) Importa destacar que AGADU está a favor del derecho a estudiar, como lo están todos los autores y compositores. Nada más alejado del sentir de los autores que no comprender la problemática de los estudiantes y el verdadero espíritu de una reforma encaminada a dicha situación. Los innumerables artículos de prensa redactados por destacados autores, así como entrevistas en radio y televisión, demuestran este común denominador del sector creativo. La preocupación es otra por lo ya visto. Si bien no debemos olvidar el rol fundamental del Estado en el punto, generando otras iniciativas tendientes a optimizar la educación y la generación de contenidos del nivel que requieren los estudiantes,  debe tenerse presente que los derechos de autor y de libertad de expresión son derechos de rango constitucional que deben articularse adecuadamente con los referidos al acceso al conocimiento de forma tal que no se generen perjuicios que terminen destruyendo el sector nacional de la creación. Las limitaciones y excepciones al derecho de autor tratan precisamente de ello, pero deben respetar principios no solo constitucionales sino internacionales en base a las obligaciones contraídas por el país a través del Convenio de Berna, Trips o Adpic (Ronda Uruguay del GATT/ONC) y Tratados de la OMPI del 1996 denominados Tratados de Internet (cuyos textos se encuentras aprobados legislativamente por el país).

g) Resulta claro que el Proyecto de Ley presentado por el sector estudiantil al Senado no contenía únicamente normas referidas a la enseñanza o a la preocupación del acceso a materiales de estudio en sus diferentes formatos, si no a otras que atentan contra el sistema de protección de los derechos de autor. El espíritu que de la ley que se invocaba en la Exposición de Motivos parecería que no abarcaba únicamente a la educación sino a otros de rango constitucional y convencional. Estamos convencidos de que el asesoramiento recibido para la presentación de dicho Proyecto no fue el correcto dado que se persiguieron otros aspectos de forma de afectar la protección de los derechos de autor. Prueba de ello es la inclusión de la copia privada para uso personal con carácter general y la derogación del art. 46 lit. E. El derecho comparado invocado en el Fundamento de la Reforma es inexacto y todo parecería apuntar a sectores que permanentemente dirigen sus acciones a atacar a los creadores y a las organizaciones que defienden sus derechos.

h) Por último, AGADU es una institución que protege, promueve, apoya y difunde todo lo relativo a los Derechos de Autor, entendido como uno de los derechos humanos contenido en la Declaración Universal de los Derecho Humanos (artículo 27, numeral 2). Entre sus socios reúne a los autores nacionales representantes de la cultura de Uruguay defendiendo el cumplimiento de los convenios internacionales suscritos por el país que precisamente constituyen la fuente de protección de sus derechos, tal como sin duda lo es asimismo la Constitución Nacional y las leyes que se consagran al amparo de dichas normas.

i) En síntesis, AGADU no está en contra de extender excepciones o limitaciones en la ley en el ámbito de la educación, bibliotecas o archivos, siempre y cuando lo sean conforme al Convenio de Berna y la denominada regla de los tres pasos. Se opone sí claramente al establecimiento de un sistema general de copia privada para uso personal y más aún sin remuneración o compensación económica alguna. El derecho comparado ilustra claramente en esta doble dirección: a) bien se la prohíbe, b) bien se la autoriza con el agregado de una remuneración compensatoria en favor de los autores. Tal es lo que sucede en nuestro continente o Europa a vía de ejemplo. El texto aprobado por la Cámara de Senadores estimula y facilita a cualquier persona a descargar contenidos protegidos de internet y reproducir obras provocando la pérdida de ventas o descargas legales. El texto ni siquiera habla de obras adquiridas legítimamente. La expropiación del derecho de los autores conlleva naturalmente al desaliento de la producción nacional y sus consecuencias sobre la cultura nacional.

j) Con motivo del Día Mundial de la Propiedad Intelectual ocurrido el pasado 26 del corriente mes, nos permitimos cerrar esta comunicación citando las palabras de Valentine Goby, novelista, Presidenta del Consejo Permanente de Escritores de Francia en su carta abierta a los escritores franceses, con motivo del Día Mundial de la Propiedad Intelectual,   titulada  “El derecho de autor frente a los fantasmas” (publicada en el Diario El País de Madrid el pasado 26 de abril del corriente) “De pequeña creía que todos los escritores estaban muertos. Sus mudos espíritus llevaban barba y mostacho encanecido. Los libros crecían en las baldas de las librerías y las bibliotecas, fecundados por la inspiración que, como es natural, caía del cielo. Yo escribía. No soñaba con ser escritora, únicamente existían los libros. He acabado siendo novelista. Tengo un cuerpo. Un estómago. Pago una casa, cuido de mí, me voy de vacaciones, bailo, vivo; es el derecho de autor el que da de comer a ese cuerpo creador. Se lo debo a los fantasmas de mi infancia: escritores como Beaumarchais, Balzac, Hugo, Sand concibieron y propagaron el derecho de autor antes de pasar a mejor vida, instaurando una alternativa justa al mecenazgo y a las rentas. Sin embargo, según tengo entendido, Europa quisiera regresar a los tiempos de los espectros, ofreciendo nuestras obras de forma gratuita en esa magnífica herramienta difusora de la cultura que se llama internet, engrosando la lista de excepciones ya de por sí numerosas –y justificadas al derecho de autor (discapacidad, enseñanza, préstamo bibliotecario, etcétera) en aras de un acceso cada vez más amplio. ¿Por qué no dejar la creación en manos de unos algoritmos que no le cuesten nada a nadie? Debilitar el derecho de autor no significa fortalecer el derecho de los lectores. Significa enviar al autor a la tumba y, de paso, también a la creación. Los escritores tienen cuerpo. El derecho de autor no supone un obstáculo: permite a los artistas gozar de una remuneración y de respeto, al tiempo que protege la diversidad y la vitalidad cultural, la libertad de expresión.”

Debido a la relevancia de la situación planteada, AGADU trabaja en asamblea permanente, por tal motivo, estaremos en comunicación conforme los sucesos que devengan en el tiempo. 

Viernes 29 de abril, 2016