NOVEDADES

Charla de Felipe Schuster en AGADU sobre derecho de autor y entorno digital

Felipe Schuster es chileno, abogado especialista en Derechos de Autor y músico. Grabó dos discos como solista y visita Uruguay en diciembre para brindar charlas sobre derecho de autor e internet, además de ofrecer espectáculos junto a varios músicos uruguayos.

El jueves 15 de diciembre brindó una charla en la Casa del Autor - Sala Mario Benedetti, donde habló sobre propiedad intelectual, el alcance del derecho de autor y su vínculo con los nuevos entornos digitales. 

Estuvieron presentes el director general de AGADU, Gustavo Vignoli, miembros del Consejo Directivo de AGADU, socios autores de la institución y público general.

Los asistentes participaron en forma activa con preguntas sobre los temas tratados. 

Acceda al audio completo de la charla 

También en el marco de su visita, hablamos con Felipe Schuster sobre varios temas. Compatimos la conversación que tuvimos con él días previos a su charla en AGADU.

-¿Cuándo sucedió que se cruzaron tus caminos como abogado y músico?

-Cada vez están más unidos e integrados esos caminos. Soy abogado, me especialicé en derechos de autor en la Universidad de Chile y luego me fui a España a hacer un Magíster en Derechos de Autor. Toda mi vida profesional está ligada al derecho de autor y las marcas. Trabajé 12 años en un estudio y ahora me estoy independizando para trabajar en el tema de derecho de autor en Chile. Mi carrera de músico lleva 10 años. Estar en los ambientes culturales me permitió conocer mucha gente a la cual poder asesorar y ayudar en lo que necesiten.

-¿Qué debilidades has detectado en los ambientes culturales que conoces?

-Falta asesoría jurídica. La gente no es experta en estos temas. Falta que existan profesionales que se dediquen a esta área. Los profesionales se relacionan con mundos corporizados y no es tan usual contactarse con personas que están haciendo proyectos culturales. Es todo muy caro y no saben a quién acudir. Estoy haciendo este paso para poder colaborar con gente que no tiene todos los recursos. No es mucho más lo que necesitan que asesoría. Se pueden gestionar los proyectos y te pueden ayudar a crearlos. Una productora entrega un contrato a un autor y para él, está escrito en chino. A veces firman pero con temor porque desconocen qué están entregando. Ahí es importante tener conocimiento sobre esto.

-¿Cómo se desarrolla tu veta musical?

-Tengo dos discos como solista. Antes estuve en un proyecto con varios músicos que se llamaba Hic Sunt Leones e hicimos dos discos. He grabado unas 50 canciones de mi autoría. Ya estoy preparando el tercero. Esta venida a Uruguay tiene un propósito de empezar a salir de Chile. Lo que tenemos que hacer los músicos es empezar a visitarnos de un país a otro, entre los países vecinos. Había ido a Bolivia porque grabé el video de la canción Tamarugal. Siento que culturalmente somos muy parecidos y tenemos más similitudes que diferencias. Ahí es donde se puede generar un mercado que sea atractivo.

-Usás la descripción de “Pop de autor” para describir lo que hacés. ¿Qué significa?

-El Pop significa pensar en el que va a escuchar y no aburrirlo, que el mensaje sea el más claro posible. Mi música es un arte personal  y no está  pensada en la gran industria, sino que trato de volcar mis sentimientos, mis ideas y melodizarlas, con esa intención. Tratar de que sea fácil y dentro de un nivel alto. Trato de que tenga una raíz chilena o latinoamericana para que también tenga una identidad, porque si no es como escuchar cualquier cosa, con la instrumentación.

-¿Cómo es el ejercicio de componer letra y música?

-Es especial el procedimiento. Más que crear es escuchar. Cuando me siento como inspirado y agarro un instrumento, trato de conectarme con esa sensación y empiezo a escuchar de alguna forma una melodía, y llega con un balbuceo de letra que tiene que ver con algo que estoy pensando y sintiendo. Es un proceso inconciente, como quien encuentra algo. Lo grabo y lo dejo reposar por un par de semanas. Luego lo escucho y es como escuchar algo nuevo. Normalmente me gusta y empiezo a trabajar en forma artesanal la letra. Luego se empieza a maquetear y me gusta trabajar con productores que me sugieren sus ideas. Luego se graba en un estudio y esa idea tan chiquita pasa a ser algo más grande. Es un proceso que puede durar dos años. Ahora llegando a Chile voy a grabar dos temas más, los singles para promocionar el disco de 2017.

-¿Cómo impacta la revolución tecnológica que plantea internet en el derecho de autor?

-La humanidad ha vivido varias revoluciones tecnológicas que han impactado al derecho de autor. El derecho de autor nace con la invención de la imprenta. En esa época se crea ese bicho que reproduce obras cuando antes había que escribirlas a manos. Entonces, fue la primera revolución y se crea el derecho de autor porque la obra ya escapaba al control de una persona. La invención del fonógrafo genera la creación de los derechos conexos y ahora, la aparición de internet genera la digitalización del contenido que empieza a circular por las redes a un nivel que nunca antes habíamos visto. Las revoluciones impactan en la industria y como la conocíamos ya no existe, pero la que se está creando tampoco la conocemos. Primero fue el IPod, luego los servicios de streaming, todo era ilegal al comienzo, bajábamos música sin regulación y ahora se están legalizando los métodos. Viene un segundo desafío y es que esa legalización sea justa para los autores. Aquellos que son los que crean el contenido sin el cual no existiría nada de esto, tengan una justa remuneración. Ahí son importantes las entidades de gestión colectiva, que tengan un peso fuerte de negociación, que tengan un peso fuerte frente a estos monstruos, que son los nuevos intermediarios, como los servicios streaming, los que te conectan a internet también. Nada de esa plata llega a los autores todavía y esto tiene que equilibrarse. Lo más importante de esta cadena son aquello que crean, esa es mi sensibilidad. Son los que están arriesgándose. Pero es una revolución en curso y no sabemos para dónde va.

-En el caso de los autores: ¿cómo se resuelve la tensión entre ser difundido y tener una remuneración por ello?

-Ahí son importantes las negociaciones colectivas. Un autor puede decidir por su voluntad distribuir libremente el contenido, pero son las instituciones como AGADU que negocian con YouTube y Spotify, donde existen los derechos de remuneración, esos que considero como derechos del futuro. Son distintos de los derechos exclusivos, que son la facultad de poder decir que esto se ocupe o no se ocupe, pero ahora eso no tiene sentido porque con internet uno no puede impedirlo. El derecho de remuneración se establece por ley, entonces el autor no puede decir que esto no circule porque va a circular igual, porque existe una ley que lo autoriza, pero hay una remuneración obligatoria que esas personas tendrán que pagar por usar ese contenido. Esos derechos de remuneración son gestionados por las entidades de gestión colectiva, que luego distribuyen ese valor. Esas son las combinaciones. No se trata de que los autores no puedan difundir sus obras. No hay que menoscabar el concepto de derecho de autor. Es importante que la idea de derecho de autor sea sagrada, porque es relevante que exista protección para que exista contenido, que es lo que todos disfrutamos.

-¿Es buena opción para un autor musical que estén disponibles sus obras en las plataformas de streaming?

-Spotify me está llamando mucho la atención porque es como una nueva radio. Es la nueva radio. La gente escucha mucho la opción de Playlist y creo que todos los que están haciendo música podrían acceder a este servicio. Se podrá discutir si es justo el pago o no pago que recibe el autor por sus obras, y para eso están las entidades de gestión colectiva. Porque es poco ahora pero será interesante cuando la suma sea más grande. Recién Spotify llegó a algunos acuerdos en Estados Unidos. La gente está consumiendo y pagando el servicio de Spotify para acceder a la música y no hay que combartirlo, sino tratar de que funcione de la mejor manera.

El próximo jueves 15 de diciembre, Felipe Schuster brindará una charla abierta en AGADU (Canelones 1130) a las 19.30 horas, sobre éstos y otros temas, con entrada libre. La invitación queda hecha. 

Más info sobre la visita de Felipe Schuster a Uruguay

Galería de imágenes: